En el marco del Día del Bibliotecólogo Peruano, a celebrarse el 14 de noviembre de 2019 en la Universidad del Pacífico, Liliana Irene Polo Ludeña ha preparado la semblanza a nuestra querida amiga y colega Consuelo Pasco Valladares.
«Consuelo Pasco Valladares es una valiosa educadora nacida un día de primavera, el 15 de setiembre, en el distrito de Yauya, departamento de Ancash, en la zona del Callejón de Conchucos. Para ella, Yauya representa el lugar que a lo largo de su vida le ha recordado sus raíces en el campo pues allá pasó su niñez. Esto me recuerda a José María Arguedas, uno de sus autores referentes; en su obra los Ríos Profundos no dice: “Acompañando en voz baja la melodía de las canciones, me acordaba de los campos y las piedras, de las plazas y los templos, de los pequeños ríos adonde fui feliz”. Precisamente, durante los últimos años, el campo —espacio con vitales imaginarios, pueblos y aspiraciones— será el escenario de mayor atractivo para Consuelo debido a su interés en la formación de bibliotecas rurales, comunales e infantiles, tarea que asumió y sigue asumiendo con conocimiento, convicción, pasión y diligencia. (…)
Quienes tuvimos la suerte de trabajar en la Biblioteca Nacional del Perú en el Departamento de consulta y lectura con Cristina Duarte Blashka, paticipamos de los frutos de una experiencia sui generis transmitidos por una persona que había sobrevivido a la segunda guerra mundial y a la posguerra en el Berlín ocupado por los rusos. Cristina, quien llegó al Perú con su madre y sus dos pequeñas niñas, traía un bagaje cultural y dominio de idiomas impresionantes, había estudiado muy jovencita en Europa en una escuela para bibliotecas populares donde para ingresar exigían estudios secundarios completos y la redacción de un documento en cinco páginas acerca de un libro elegido a voluntad, estudios que no pudo terminar porque el local fue destrozado por una bomba. Luego de instalarse en Lima se acercó a la Escuela Nacional de Bibliotecarios y donde después de cumplir con los requisitos de ingreso fue incorporada como alumna en 1947, trabajando simultáneamente el primer año en el Departamento de Catalogación como mecanógrafa y en las tardes en el Departamento de Consulta y Lectura en el horario nocturno de 8 a 11 p.m., donde fue nombrada y donde llegó pasados unos años a desempeñarse como subjefa, además de cumplir con sus labores docentes y administrativas en la Escuela Nacional de Bibliotecarios a tiempo parcial. Posteriormente y por recomendación del doctor Jorge Basadre, fue invitada por el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos doctor Hercelles para dirigir la biblioteca de esa facultad que no fue ajena a los disturbios estudiantiles característicos de nuestra histórica universidad, trabajó allí algunos años y coincidiendo con el éxodo de profesores que migraron a la flamante Universidad Cayetano Heredia, concursó con éxito para obtener el cargo de bibliotecaria en la Caja Nacional del Seguro Social donde permaneció hasta jubilarse en1983 y donde también tuvo que soportar algunas dificultades producidas por los problemas característicos de nuestras instituciones públicas (…)
La colega Maruja La Serna, como comúnmente la conocemos, es una destacada profesional experta en Procesos Técnicos que desarrolló su especialidad entre 1959 hasta 1968, con la diaria guía del Dr. Ricardo Arbulú Vargas, colega, filósofo y abogado, director del Departamento de clasificación y catalogación en la BNP durante muchos años. Además de las sabias enseñanzas de Agustina Musante experta en Historia del Arte y clasificación quien fuera redactora de la archiconocida Tabla Perú.
Ella permaneció 25 años en la BNP siendo solicitada por otras direcciones entre ellas el Departamento de Publicaciones Oficiales y el denominado Fondo San Martín, entre 1969_1979 creado para el desarrollo y promoción de las bibliotecas públicas en el Perú. Durante los 25 años de permanencia en la BNP dejó huellas de gran capacidad profesional y contó siempre con el respeto de jefes, alumnos, practicantes y colegas.
Muchos años trabajó como directora de la biblioteca de la UNIFE donde fue testigo de su crecimiento e impulsó e implementó el desarrollo de nuevas tecnologías, entre 1965 hasta 2002. Su actividad como docente, su invitación y asistencia a muchísimos encuentros, congresos, seminarios, jornadas demuestran la importancia de su presencia en estos eventos. La honestidad, puntualidad y espíritu de colaboración fueron siempre parejos con su actividad profesional. Por esas razones las recordaremos siempre como amiga y gran colega.
Germina nació en Pasco en 1920 el 28 de mayo, día de San Germán y siendo aún muy niña a la edad de 6 años vino a Lima.
Estudió la secundaria en el primer colegio nacional de Lima, hoy colegio Rosa de Santa María, bajo la dirección de la educadora Elvira García y García, quien fuera pionera en la educación de mujeres.
En el año 1937 a los 16 años de edad ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la facultad de letras y humanidades, donde estudió Literatura y Educación, fue alumna de eximios intelectuales como Aurelio Miró Quesada, Horacio Urteaga, José Gálvez Barrenechea, Manuel Beltroy, entre otros.
Siempre mostró gran interés y preocupación por la infancia, tanto así que su tesis “Un estudio sobre la literatura infantil” fue un gran aporte para la literatura infantil habiendo incluido interesantes propuestas para despertar el interés por la lectura en niños y niñas.
Se resalta especialmente que desde el año 1942 hasta mayo de 1943 Germina integró el grupo de catalogadores de la Biblioteca Nacional del Perú, trabajando al lado de Amalia Cavero Mariátegui, Olivia Ojeda Velarde, Amalia Oyague Mendoza, bajo la dirección del Doctor Alberto Tauro del Pino, ellos tuvieron la importante labor de registrar y clasificar el material bibliográfico y documental que la Biblioteca Nacional del Perú custodiaba desde su fundación hasta el año 1943.
Germina con todo el equipo de catalogadores cumplieron una sacrificada y silenciosa labor en el rescate de libros posteriormente al infausto incendio del 10 de mayo de 1943, sobre ellos recayó el titánico trabajo, así lo reconoce el ex director de la BNP Jorge Basadre, en su libro “Recuerdos de un Bibliotecario Peruano”.
Al culminar su labor en la Biblioteca Nacional, laboró en la Biblioteca de la Estación Experimental Agrícola la Molina.
En 1956 fundó y dirigió por 23 años la escuela jardín “El Hogar” que como dice María Emilia, hija de Germina, se constituyó en una especie de laboratorio pedagógico para quien ama a los niños, la cultura en general y los libros en especial.
Colaboró en la revista “Pedagógica” fundada y dirigida por el doctor Julio Chiriboga y publicó diversos artículos en el Diario “La crónica y en “El Minero” de Cerro de Pasco.
Actualmente es colaboradora en la revista VOCES, revista cultural de Lima que es dirigida por Amalia Cornejo Cavero.
Fuentes: Nota de prensa de la BNP elaborada en Homenaje a los catalogadores de la BNP (1942-1943) PPT elaborado por Cecilia Ferrer Mariátegui.
En el marco del Día del Bibliotecólogo Peruano, celebrado el 14 de noviembre de 2019 en la Universidad del Pacífico, el Bib. César Castro, ha preparado la semblanza a nuestra querida amiga y colega Edith Salvador De Bravo.
Laboró en la antigua Biblioteca Escolar Piloto José de San Martín, ubicada en la 4a. cdra. de la Av. Bolivia, cercado de Lima, al costado del Colegio Nuestra Sra. de Guadalupe. Inaugurada en 1971, la BEP, como se la llamaba, fue concebida y organizada por la Biblioteca Nacional del Perú como una biblioteca modelo para la Red Nacional de Bibliotecas Escolares. Dependía de la Oficina Nacional de Bibliotecas Escolares, ONBE (Uno de los órganos de línea de la Biblioteca Nacional del Perú), que funcionaba en la misma sede de la Av. Bolivia, dirigida por la Sra. Edith Araujo de Merino, reconocida bibliotecaria que anteriormente había conducido exitosamente la Sala Infantil de la Biblioteca Nacional del Perú. La ONBE, además de la BEP, contaba con un Centro de Procesos técnicos, a cargo de la Bib. Luisa Cúneo de Petit, unidad que se encargaba de adquirir y catalogar, en forma centralizada, las dotaciones de libros para la BEP José de San Martín, las Bibliotecas Centrales de Núcleo Educativo Comunal (ubicadas en Arequipa, Ayacucho, Indiana y Trujillo) y las demás bibliotecas escolares de la red nacional. Por ello, a partir de 1971, las bibliotecarias, Edith Araujo de Merino, Luis Cúneo de Petit y Edith Salvador de Bravo, se convertirían en las más visibles impulsoras del desarrollo de bibliotecas escolares en el Perú (….)