La institución filosófica y científica del mundo antiguo

Por: César Antonio Chumbiauca Sánchez. Máster en Periodismo y Comunicación de la Ciencia, Tecnología, Medio Ambiente y Salud de la Universidad Carlos III de Madrid. Licenciado en Bibliotecología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Autor del blog El Referencista, sobre bibliotecología y temas afines.

Boletín Sala Data 2019; 9(2).Supl. 1
Colegio de Bibliotecólogos del Perú

La institución filosófica y científica del mundo antiguo

Un milenio pasó desde la desaparición del Museo de Alejandría y su majestuosa biblioteca hasta la creación de las primeras sociedades científicas de Occidente como la Academia Francesa (1635) y la Royal Society (1660). Hoy que hablamos tanto de producción y política científica, debemos saber que no es algo nuevo y que unos siglos antes de nuestra era filósofos, inventores y matemáticos ya se dedicaban a la investigación en ese lugar que no era estrictamente un museo, sino un centro de altos estudios.

Cuando elegimos un candidato político averiguamos en qué lugar se formó académicamente. Cuando un compatriota hace estudios en las universidades más prestigiosas del mundo o cuando nos enteramos que trabaja en la NASA nos llenamos de orgullo. En varios países existen centros de investigación científica reconocidos internacionalmente como el National Institute of Informatics (NNI, Japón), el Centro de Investigaciones Científicas (CSIC, España) o el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, EE.UU.) Todos estos centros atraen a las mejores mentes del planeta.

Hagamos ahora un viaje en el tiempo y situémonos en una época anterior a la era industrial, antes de las primeras sociedades científicas y las primeras universidades medievales. ¿Están pensando en Grecia? Aunque Pericles fomentó las artes y la poesía, no es muy seguro que hiciese lo mismo con la filosofía, que fue más una iniciativa propia y producto de la buena ociosidad de algunos hombres sabios. En todo caso, no existió en Atenas alguna forma de política científica promovida por los gobernantes. Platón había fundado por su cuenta la Academia y Aristóteles había hecho lo mismo con el Liceo.

Situémonos mejor en el siglo II a. C. para saber cuál fue el lugar fomentado políticamente para el desarrollo de la ciencia. La respuesta se halla al otro lado del Mediterráneo.

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